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Adrián Danneman: “Esto no es un ruido molesto, es un ruido que te mata”

El vecino denunció públicamente a una cervecería que funciona como boliche por el daño permanente que le generaron los ruidos. “Tengo un trauma acústico y estoy en tratamiento médico”.

Adrián Danneman: “Esto no es un ruido molesto, es un ruido que te mata”

El vecino denunció públicamente a una cervecería que funciona como boliche por el daño permanente que le generaron los ruidos. “Tengo un trauma acústico y estoy en tratamiento médico”.

 

Adrián Danneman vive hace más de un año y medio una situación que califica como insostenible. Todo comenzó cuando la cervecería Ogham empezó a realizar fiestas electrónicas: “Eran esporádicas, de vez en cuando, y se bancaba, porque una cada tanto no le hace mal a nadie”.

Con el tiempo, la situación cambió: “Empecé a hablar con ellos y pedir por favor que bajen la música porque no podíamos dormir. Pero no pasó nada nunca”. Presentó seis denuncias ante el municipio y una carta documento. “El video que se viralizó es el reclamo de la sociedad, no solo mío”.

El impacto de las fiestas no fue solo en su rutina. “Tengo un trauma acústico que se está acelerando y estoy en tratamiento. Tengo un zumbido en el oído que no se va más. Me está dañando la salud en forma permanente”.

“Dormir es un derecho esencial. Si no dormimos, nos morimos. El cuerpo necesita descansar. No es solo no poder dormir, esto me está matando”, aseguró.

Según Danneman, el problema es estructural: “Una cervecería no puede ser apta para fiestas electrónicas. Hoy la música electrónica se escucha fuerte o no se escucha. No hay que poner un parche, hay que construir algo insonorizado por un ingeniero acústico”.

A pesar del diálogo que pudo establecer con el intendente, y de haber tenido una reunión cara a cara con los responsables del local, no cree que haya soluciones reales en el corto plazo. “Tengo muchas dudas de que sea factible. La legislación existe, pero falta una decisión clara”.

Con énfasis, remarcó: “Yo quiero que trabajen y les vaya bárbaro, a mí me encanta bailar y escuchar música. Pero no así. No matando a los vecinos”.

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